En materia temporal.
Por José Crettaz.
aikm:
Cristina Fernández de Kirchner 1989 - 2011
Tu pregunta para Cristina y para Amado.
Sigamos quedando afuera.
Escrito por Lucas Carrasco en su blog “República Unida de la Soja”. Para que aprendan a leer entre líneas como se debe leer entre líneas.
Hizo, Lanata, una de manual. Dudo que el equipo que hizo la investigación sobre Twitter haya pasado por alto una vieja nota que yo escribí sobre la agencia Souto y Clarín, cuando los blogs eran, mayoritariamente, de tónica nacional y popular. Pero, está bien, no tiene porqué contarlo. Sólo que no lo desmintió. El gobierno armó algo así. Con nula eficiencia (ojo, no es el punto). Los comisarios de la revolución semiótica no sólo son amateurs, sino, además, irritantemente idiotas. Pero, saben, le hablan a jefecitos que adoran la alcahuetería. Hasta el punto, vulgar, de inventarse la máquina de hacer progresista a Nilda Garré.
Hirieron, profundamente, el corazón de los kirchneristas de a pie. Además de herirse en su credibilidad, que no sería mucho (sinceramente, me chupa un huevo la salud política de los funcionarios de gobierno) en pos de salvarse, hirieron a gente, convencida, en su correcta posición política, gente de a pie.
Los alcahuetes creen, obviamente porque es funcional a su salario, que es lo mismo defender la estatización de YPF que un conjunto de idiotas que tuitean, sin gracia ni talento, AGUANTE CRISTINA ALTO GUISO UN PESITO PA LA BIRRA. Es el kirchnerismo boludo, que, naturalmente, es profundamente sectario, casi un credo, un asunto de fe. No es que sean así de bananas. Es que son eficaces, para el juego que ellos juegan: quedar bien con los opacos, los que hacen de su enorme mediocridad una carrera, chupar las medias. El costo de sus idioteces, los pagan otros.
Bien, Lanata.
Todo lo que dijiste es verdad. Una parte, no toda, falta la de Clarín, pero vos creés, desde un liberalismo honesto -que no comparto- que una corporación, monopólica (que debería, de acuerdo a la ley por la que yo luché y vos, Lanata, también; “desinvertir”, desmonopolizarse) pero privada, no es equivalente al estado. Yo creo que no debería ser equivalente y creo que han colonizado el estado. Está bien. Eso no quita que lo que dijiste, es verdad.
Encierra, contra la pared, a tipos que creemos en esto de manera honesta. Nos acorrala. Internamente, además, nos hace mierda. Pero son los costos que pagar.
Felicitaciones.
La verdad, casi siempre, incomoda.
Editorial de diario Perfil.
Cristina chequea si le queda algún pelo de los huevos de Grondona después de lamérselos.
“Conmigo no, Barone” ya empieza verse en remeras y es trending topic. Es increíble que una frase espontánea resuma toda la perversidad de ese esperpento que es 6-7-8.
Les tiró abajo esa construcción perversa. Porque viven del buchoneo, de la falsa autoridad moral, de la injuria y la descalificación de los demás, hasta que uno de esos “otros” que encarnan al mal (que siempre son los monopolios, “la corpo”, “la opo”, el imperialismo apátrida o el tío Sam) se sentó frente a ellos y les tiró en la cara lo que ellos niegan: que son mercenarios, oportunistas, mentirosos, que tienen un pasado (como ex menemistas, ex duhaldistas, ex muchas cosas).
El caso de Barone es especialmente contundente: el mencionado diario Extra fue un vespertino que Eduardo Eurnekian puso al servicio de la reelección de Menem, a cambio de que le entreguen la concesión de los aeropuertos. Allí, el tal Barone no era un simple cronista que armaba la cartelera de la quiniela, sino que era su editor responsable, director periodístico y supervisor de la línea editorial. También era el que decidía incorporaciones y despidos, aplicando la lógica fascista de si era o parecía “demasiado progre” (en cuyo caso no lo quería ver ni pisando la vereda del diario).
Y en la cara desconcertada y furiosa de Barone hay un reconocimiento de que son todo eso, y que no pueden tolerar que se los digan. Ese “Conmigo no” les tiró abajo un par de años de “construcción de relato” (frase muy cara al pensamiento K) y les mostró su verdadera imagen, la que se empeñan en ocultar.
Maxwell, en los comentarios de Paper Papers (link arriba)
Deberían morir de vergüenza.